martes, 8 de junio de 2010

La sociedad marroquí


Hablar de Marruecos es hablar de una sociedad muy compleja en la cual conviven muchas estructuras que pertenecen a distintas épocas históricas.

En este país podemos encontrar estructuras de la Edad Media que coexisten con estructuras de fin del siglo XX. Las costumbres y creencias musulmanas ser mezclan con los últimos descubrimientos de la ciencia contemporánea. La tradición convive en armonía con la pluralidad y la evolución.

Dentro de esta sociedad, las mujeres aprenden a convivir con una herencia de referencias contradictorias. Aunque no se puede hablar de una sola realidad de las mujeres, sino de varias realidades relacionadas con la clase social y nivel cultural que estas ostentan.

/HISTORIA/

Tras la segunda guerra mundial las mujeres empezaron a acceder al mundo laboral y eso supuso que desde la perspectiva económica muchas de ellas fuesen independientes. Esta situación aceleró los cambios de la sociedad, avanzando hacia una sociedad igualitaria.

Aumentó la escolarización de las niñas, lo que permitió el acceso de las mujeres al modo de producción moderno. En los años noventa ya existían más de 1.000 mujeres marroquíes que eran dueñas de sus propias empresas.

Pero la situación de una igualdad laboral es aún una utopía, las mujeres reciben sueldos inferiores a los de los hombres y las estadísticas muestran que pierden fácilmente sus trabajos.

ABOLEN LOS DERECHOS DE LA MUJER RESPALDÁNDOSE

EN UN ESTATUTO PERSONAL DENOMINADO LA MUDAWANA

Los derechos de la mujer son atropellados en materia de educación y de empleo . Esto se debe a que el sector de la sociedad más tradicional se resiste al cambio, para ello se respaldan en un estatuto personal denominado la Mudawana.

Este estatuto personal es un conjunto de leyes establecidas después de la Independencia, en los años 50. Fue aprobado porque Marruecos necesitaba una ley que armonizará las relaciones dentro de la familia, ya que eran interpretadas de manera diferente según las regiones .

La Mudawana es el único código basado en el Islam (y el rito "Malekite"), este código no respetan los derechos universales, ya que impide que las mujeres sean ciudadanas plenas y refleja, de la manera más denigrante, la discriminación que sufren.

Además dentro de los matrimonios se da un grave conflicto entre la tradición y la modernidad, y a menudo se dirige hacia la tradición más obsoleta. A pesar de los cambios que ha conocido la sociedad marroquí, pocos son los que abogan por una sociedad igualitaria.

El discurso en general, es un discurso religioso. La mujer es un sujeto de deseo lo que se convierte en un peligro para el musulmán, porque puede, con la ayuda del diablo, empujarlo a dejar de querer a Dios. Entonces el musulmán vive un desgarramiento que le obliga a elegir entre su amor por Dios y su deseo por la mujer.

La poligamia en el Islam no es más que una medida para dispensar la fuerza del amor que puede sentir un hombre hacia una sola mujer, una medida para humillar a las mujeres (símbolo del diablo) y quedarse con Dios.

Esta situación está llevando a un malestar generalizado de la población, desembocando en un alto número de divorcios.

/ SITUACIÓN ACTUAL /

Marruecos es un país en el que se desarrollan dos proyectos de sociedad, un proyecto de sociedad moderna que respeta los derechos humanos, y otro proyecto de sociedad donde la religión juega el papel más relevante y significativo.

La mujer se encuentra en el centro de los desafíos de la sociedad, es decir en el centro del conflicto entre el discurso tradicional basado en la identidad y el discurso que defiende los valores democráticos modernos.

Los demócratas luchan contra una mayoría, los integristas. Estos últimos abogan por la tradición por encima de cualquier valor. Los integristas actúan a partir del Islam, no creen en una sociedad mixta, ni en la necesidad de crear una sociedad igualitaria.

El movimiento integrista, adquiere cada día más fuerza dentro de la sociedad, utilizan la religión para dar validez a sus ideas y lo que es más preocupante sirven de mecanismo de integración social.

Cualquier cambio que se produzca entre las fuerzas políticas y los integristas puede cegar los derechos de las mujeres, puesto que la mujer es el eslabón más débil dentro de la serie de desafíos políticos

El futuro de las mujeres marroquíes depende de la siguiente pregunta: ¿Quién dirá la última palabra, los integristas o los demócratas?

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